Los cambios en el IRPF no reactivan la economía

La reciente modificación de los tramos impositivos del IRPF realizada por el Gobierno, adelantando la bajada que tenía prevista para 2016, es insuficiente para reactivar la economía. Desde Ad&Law, expertos en asesoramiento fiscal, explican que “aunque reducir la base imponible general y la base imponible del ahorro es algo positivo, en la práctica estas modificaciones no permiten estimular la economía mediante la inyección de liquidez en los bolsillos de los contribuyentes”.

Para el periodo impositivo de este año, la base liquidable general de cada tramo se ha visto reducida un 0,5% (de 0 a 35.200 euros) y 1 punto (de 35.200 a 60.000 euros en adelante). Esto quiere decir que un contribuyente soltero de menos de 65 años, sin hijos y que solo obtenga rentas del trabajo con contrato indefinido, con unos ingresos brutos anuales de 20.000 euros, pagaría unos impuestos de 2.450 € en 2015, lo que le supondría un ahorro de 254,40 euros respecto a 2014. Sin embargo, desde la compañía advierten de que “esta cantidad es insuficiente para reactivar la economía, ya que, con la subida de otros impuestos (como el IVA) y las cotizaciones a la seguridad social, el contribuyente continúa perdiendo poder adquisitivo”.

Partiendo del ejemplo anterior, se pueden dar diferentes situaciones personales, que minorarían la base imponible de cada contribuyente, como puede ser la reducción de 2.150 euros por tributación conjunta y cualquiera de las siguientes reducciones, las cuales se han incrementado considerablemente respecto a 2014:

adandlaw

 Por su parte, los profesionales y empresarios han visto cómo la retención aplicada sobre sus ingresos brutos pasa del 19% al 15% y, en el caso de los nuevos autónomos (3 primeros años de alta) del 9% al 7%. Sin embargo, desde Ad&Law advierten de que “aunque con esta medida el Ejecutivo ha querido hacer un guiño al sector empresarial y emprendedor de nuestro país no debemos olvidar que esta rebaja sobre las retenciones no supone una bajada impositiva real ya que sólo implica una inyección temporal de liquidez que impactará directamente sobre su declaración de la renta por lo que puede afectar de manera negativa a los menos ahorradores”.  De hecho, “ese dinero extra con el que cuentan durante el ejercicio económico, lo tendrán que ingresar o les saldrá menos a devolver en su declaración de la Renta presentada en Junio del año siguiente”, concluyen desde el despacho.

Con estas medidas de última hora, lo único que se consigue es que los impuestos a pagar en rentas inferiores a 30.000 euros se igualen o sean mínimamente inferiores a los que ya se pagaban en 2011, subiendo ese umbral hasta los 90.000 euros en 2016. Los contribuyentes que ganan menos salen ganando un poco, con respecto a 2011 respecto al IRPF, pero esa subida la pierden pagando más IVA.

Por otro lado, “los pequeños empresarios pagaban antes un Impuesto sobre Sociedades de hasta el 20%, en lugar del 25% actual (con alguna excepción), además del elevado crecimiento que han experimentado las cotizaciones a la seguridad social, por lo que estas medidas no han servido ni servirán para reactivar la economía y mejorar la situación actual”, concluyen desde la compañía.