Museos eróticos con los que subir la temperatura

Estamos a punto de celebrar el día más romántico del año. Una fecha en la que las cenas a la luz de las velas, los bombones y las flores son los regalos más frecuentes que se obsequian las parejas entre sí para demostrar lo mucho que se aman. Pero el amor no sólo es un sentimiento sino, también, un arte que ha influido en la historia de la humanidad. Por ello, qué mejor plan para el 14 de febrero, que ir con nuestra media naranja a un museo erótico en el que descubrir nuevas formas de expresar el amor y subir la temperatura de la relación.

Con este fin, Musement, plataforma de reserva de actividades en destinos, ha recogido seis museos imprescindibles para conocer más sobre el erotismo, la sexualidad y el amor.

Museo Erótico de Barcelona (España). En 1997 abrió en La Rambla, una de las zonas más famosas de la ciudad condal, este museo en el que se muestra la influencia que ha tenido el erotismo a lo largo de la historia. Sus visitantes descubrirán, a lo largo de 14 salas, más de 800 piezas que ejemplifican cómo la sexualidad ha sido clave para el desarrollo de la humanidad. ‘Kamasutra’, ‘Fetichismo y sadomasoquismo’ o ‘Picasso erótico’, son algunas de las estancias que encontramos en este peculiar museo. La recomendación, para quienes estén pensando ir con su pareja, es terminar la visita en el jardín erótico.

Museo Red Lights Secrets, en Amsterdam (Países Bajos). El primer museo del mundo dedicado a la prostitución nos descubre los secretos del distrito más famoso de la ciudad, el Barrio Rojo. Allí podemos saber qué se siente al exponernos en uno de sus reconocidos escaparates, visitar las habitaciones en las que trabajaban las prostitutas y conocer, de primera mano, las historias de algunas de ellas. Además, podemos leer las confesiones eróticas de otros visitantes y escuchar 12 historias explícitas de Inga, la prostituta más famosa de Ámsterdam.

50 sombras de sexo. Exposición de arte erótico en Cracovia (Polonia). Este museo, situado en el sótano gótico de una casa de la Plaza del Mercado Viejo, realiza un recorrido por la historia del erotismo. Para ello muestra piezas que van desde la época de Cleopatra, la reina más joven de Egipto, hasta el fenómeno literario y cinematográfico de Christian Grey. Una oportunidad única para descubrir cómo el arte de hacer el amor ha influido en la cultura occidental, cómo ha sido y es la vida sexual de la ciudad y cómo han evolucionado las prácticas sexuales desde el Kamasutra hasta el uso de los últimos aparatos electrónicos.

Love Museum en Seúl (Corea del Sur). Las salas que encontramos en este museo se catalogan en ‘Divertido’, ‘Sexy’ y ‘Clásico’, lo que da una pista sobre qué vamos a encontrar en cada una de las colecciones. En este museo, además, se anima a los visitantes a que interactúen con las obras expuestas, tocándolas, haciéndose fotos…por lo que la diversión está asegurada.

Love stories museum en Dubrovnik (Croacia). Entre las exposiciones que podemos encontrar en este museo croata, inaugurado en mayo de 2018, se encuentran una sala dedicada a leyendas locales y otra basada en Juego de Tronos. Aunque quizás la parte más romántica del museo sea la exposición internacional donde se recogen historias de amor de personas anónimas y los objetos que formaron parte de dichas historias. De hecho, el museo está siempre incluyendo nuevas historias por lo que las parejas que lo deseen pueden enviar la suya y, con un poco de suerte, formar parte de la colección. Además, el museo dispone de un ‘Muro del Amor’, donde escribir lo que deseemos para crear el muro más romántico del mundo.

Museo de las relaciones rotas en Zagreb (Croacia). Aunque este museo haga referencia al desamor, al final, para que éste se produzca tiene que haber sucedido antes una historia de amor. Así que, si eres de los que pasan San Valentín solo o de los que tiene pareja pero desea aprender de los errores de los demás, no puedes dejar de pasar por este museo en el que verás cientos de objetos donados tras rupturas amorosas y podrás grabar, además, tus mensajes más íntimos en su ‘confesionario’.